Edificios con historia

Las casas de los americanos

Quiénes eran los americanos de Sitges, por qué construyeron sus casas al volver de Cuba y qué ejemplos documentados se ven hoy en el centro de la villa.

Publicado el 4 min de lectura

Casa Manuel Planas, casa de americano en la calle Illa de Cuba de Sitges
Casa Manuel Planas, calle Illa de Cuba Foto: Enric · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons

Paseando por el carrer de l’Illa de Cuba o por la plaza del Cap de la Vila es fácil fijarse en fachadas que no encajan del todo con la imagen de antigua villa de pescadores y viñateros: torres, tribunas, esgrafiados, jardines con palmeras. Muchas de esas casas las levantaron los americanos, sitgetanos que hicieron fortuna al otro lado del Atlántico, sobre todo en Cuba, y volvieron para instalarse en su villa.

Quiénes eran los americanos

En Sitges, como en buena parte de la costa catalana, se llamaba americanos a quienes habían emigrado a las colonias de América y regresaban con dinero; en otros lugares se les conoce como indianos. Según el estudio de la historiadora Michèle Olsina, la emigración sitgetana empezó en el siglo XVIII, tras el Reglamento de libre comercio de 1778, vivió su momento más intenso hacia 1850-1860 y se cerró con la guerra de 1898, que puso fin al dominio español en Cuba y Puerto Rico.

La mayoría se dedicaba al comercio, como dependientes, tenderos o propietarios de almacenes en ciudades como Santiago de Cuba o Guantánamo, aunque también hubo artesanos, gente del transporte marítimo y hacendados. Las redes de parientes y amigos ayudaban a los recién llegados. El contexto se explica en El comercio con América y los indianos, y el caso más conocido es el de Facundo Bacardí, aunque él no regresó.

Una arquitectura del regreso

Quienes volvían buscaban vivir de rentas, cuidar la salud y, también, mostrar el éxito alcanzado. Olsina sitúa la construcción de estas casas entre 1850 y 1930, con la mayor concentración a finales del siglo XIX y principios del XX. Los encargos fueron a arquitectos como Jaume Suñé, Gaietà Buïgas o Salvador Vinyals, y los estilos van del neoclasicismo al eclecticismo, el modernismo y el noucentisme. De las cerca de noventa casas de americanos que contabiliza en el centro, 29 son modernistas.

Muchas se concentran en el ensanche del siglo XIX, en calles como Illa de Cuba, cuyo nombre recuerda el origen de tantas fortunas, Sant Gaudenci, Sant Bartomeu o Francesc Gumà. Casi todas son hoy viviendas particulares y se contemplan desde la calle.

Algunos ejemplos documentados

El inventario de patrimonio de la Diputació de Barcelona documenta, entre otras, estas casas:

  • Casa Manuel Jacas (c/ Port Alegre, 2). De hacia 1852 y estilo neoclásico, la mandó construir un sitgetano a su vuelta de Cuba. Es de las más antiguas.
  • Casa Bartomeu Misas (c/ Major, 24). Proyectada en 1901 por Salvador Vinyals para Bartomeu Misas, que había hecho negocios en Guantánamo y regresó en 1896.
  • Casa Bonaventura Blay (c/ Illa de Cuba, 33-37). De 1902, obra de Gaietà Buïgas, autor también del Mercat Vell, con aire neogótico. Blay fue socio de una casa comercial de Guantánamo. Hoy es un hotel-restaurante.
  • Casa Pere Carreras (c/ Francesc Gumà, 23). De 1906, de Josep Pujol i Brull, y considerada uno de los edificios modernistas más significativos de Sitges. Su promotor comerciaba en Nuevitas (Cuba); la vendió poco después de terminarla y volvió a la isla.
  • Casa Manuel Planas (c/ Illa de Cuba, 21, esquina Sant Gaudenci). Reforma modernista de 1908, con una tribuna de dos pisos, atribuida a Gaietà Miret. Planas se dedicaba a la destilación de licores en Santiago de Cuba y volvió en 1898.
  • Casa Bartomeu Carbonell o Casa del Rellotge (pl. Cap de la Vila, 7-8). Acabada en 1915 por Ignasi Mas i Morell, con su torre del reloj. Carbonell tenía un negocio de importación de tejidos en Santiago de Cuba.
  • Casa Arias (c/ Sant Gaudenci, 25-27). Planteada en 1915 por Lluís Pujolar, ya en clave noucentista, para Joan Arias, que había emigrado adolescente a Cuba y volvió en 1930.

Cómo recorrerlas

Museus de Sitges incluye en su programa escolar Sitgescola una Ruta dels Americanos, un paseo de una hora por las calles céntricas dedicado a estas casas, y otra ruta por los panteones que los mismos americanos encargaron en el cementerio de Sant Sebastià. Por cuenta propia, basta con caminar desde Cap de la Vila hacia las calles del ensanche, a pocos minutos, mirando hacia arriba: dinteles con fechas, balcones de hierro forjado y torres miradores cuentan buena parte de la historia. Hay que recordar que son casas habitadas y respetar la intimidad de sus vecinos.

Estas fachadas son el rastro más visible de un siglo largo de idas y venidas entre Sitges y el Caribe, y explican en parte por qué la villa tiene hoy un paisaje urbano tan particular.

Fuentes y lecturas

← Todos los artículos de Historia y curiosidades

Sigue leyendo

Exterior del Palau de Maricel de Sitges con su torre

Edificios con historia

El Palau de Maricel y su construcción

Del hospital medieval de Sant Joan a la residencia de Charles Deering: cómo se construyó Maricel entre 1910 y 1918, sus salas y sus usos hasta el museo.