Edificios con historia

El cementerio de Sant Sebastià y su patrimonio artístico

Historia del cementerio de Sant Sebastià de Sitges: bendecido en 1814, portada de Francesc Cros, panteones de Llimona y Rogent y artistas enterrados.

Publicado el 4 min de lectura

Panteones del cementerio de Sant Sebastià de Sitges
Cementerio de Sant Sebastià Foto: Kent Wang · CC BY 4.0 · Wikimedia Commons

Junto a la playa de Sant Sebastià, a pocos minutos del casco antiguo, se extiende uno de los conjuntos funerarios más interesantes de la costa catalana. El cementerio de Sant Sebastià es un lugar de memoria para los sitgetanos y, a la vez, una notable colección de escultura y arquitectura de los siglos XIX y XX, hasta el punto de formar parte de la Ruta Europea de Cementerios.

Un cementerio nacido en 1814

Hasta principios del siglo XIX los sitgetanos se enterraban junto a la iglesia parroquial, en La Punta. En 1773 ya se acordó trasladar el cementerio, pero el proyecto no se llevó a cabo. El impulso definitivo llegó con una orden de la Regencia de diciembre de 1813 que prohibía los cementerios dentro de las poblaciones: las obras se hicieron con rapidez y el nuevo recinto se bendijo el 23 de febrero de 1814. Desde entonces se ha reformado y ampliado varias veces; en 1974 hizo falta una nueva zona de sepulturas, y desde 1982 Sitges cuenta además con el cementerio de Les Pruelles.

El nombre procede de la vecina ermita de Sant Sebastià. Se le atribuyen orígenes muy antiguos, pero no hay documentación escrita que lo confirme; una fecha de 1614 en uno de sus muros apunta a una reforma importante. La capilla actual se empezó en 1857 y se inauguró el 23 de agosto de 1861, y desde entonces hace también de capilla del cementerio.

La portada de Francesc Cros

Ermita y cementerio están ligados al maestro de obras sitgetano Francesc Cros i Massó (1793–1869), miembro de una familia de constructores que también trabajó en la ampliación de la iglesia parroquial. La entrada del cementerio es una portada monumental que recuerda la fachada de una iglesia: un cuerpo central rematado por un frontón triangular con una cruz de piedra, un gran portal de medio punto fechado en 1864 y relieves pintados de color magenta —guirnaldas, cintas y un crismón— sobre fondo blanco. Entre ellos se lee la inscripción latina «MORTUI RESURGENT» («los muertos resucitarán»). Dentro, la organización es la habitual en los cementerios de finales del XIX: muros perimetrales con nichos y, en la zona central, los grandes panteones familiares.

Panteones y escultores

Buena parte del carácter del cementerio se debe a las familias enriquecidas durante el siglo XIX, muchas de ellas de «americanos» que habían hecho fortuna al otro lado del Atlántico (lo contamos en el comercio con América y los indianos). Encargaron mausoleos a escultores y arquitectos de primera fila. El inventario de la Diputació de Barcelona y otras fuentes citan obras de Josep Llimona, Josep Reynés, Agapit Vallmitjana, Manuel Fuxà, Frederic Marès, Alessandro Mariotti, Joan Rebull y el sitgetano Pere Jou, además de arquitectos como Elies Rogent o Enric Sagnier. Dos ejemplos documentados:

  • El panteón de Joan Pintó, neogótico, diseñado por el arquitecto Elies Rogent (1856).
  • El panteón de la familia de Josep Cros Juliana, presidido por una figura de Josep Llimona (1908).

A menudo se habla de «panteones modernistas», y los hay, pero el conjunto es más variado: abarca desde el neoclasicismo y el neogótico hasta el modernismo y el noucentisme.

Personajes enterrados

Según el inventario de la Diputació, en el cementerio reposan los pintores Joan Roig i Soler (1852–1909) y Joaquim Sunyer (1874–1956) —véase Joaquim Sunyer y la pintura mediterránea— y el escultor Pere Jou (1891–1964), así como numerosos artistas sitgetanos: Alfred Sisquella, Emili Grau Sala, Joaquim de Miró, Artur Carbonell, Albert Bartés, Artur Ramon, Agustí Ferrer Pino, Josep Vidal y Arcadi Mas i Fondevila. La empresa que gestiona los cementerios municipales menciona además a escritores y figuras locales como Trinitat Catasús, Salvador Soler i Forment, Josep Carbonell i Gener, Rita Benaprés y Miquel Utrillo. En un nicho reposa también Pepeta Moreu, maestra de la Cooperativa Mataronina, fallecida en Sitges en 1938; se suele contar que el joven Antoni Gaudí le propuso matrimonio y que ella no aceptó.

Un patrimonio que se visita

Por su interés artístico, el cementerio es miembro de la Association of Significant Cemeteries in Europe (ASCE) y forma parte de la Ruta Europea de Cementerios. En torno a Todos los Santos se han organizado visitas guiadas gratuitas, como la «Ruta de les Ànimes». Conviene recordar que es un cementerio en uso: la visita pide respeto y discreción. Encontrarás la información práctica en la ficha del cementerio de Sant Sebastià.

Fuentes y lecturas

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