Cómo Sitges se convirtió en destino turístico internacional
Del tren y el veraneo barcelonés a Terramar, el boom de los años sesenta y el turismo LGTBI: cómo Sitges se convirtió en destino internacional.
Publicado el 4 min de lectura

Hace siglo y medio, Sitges era una villa de pescadores, viñateros y comerciantes con negocios en Cuba. Hoy recibe visitantes de todo el mundo y vive principalmente del turismo y los servicios. Ese cambio no fue repentino: se fue construyendo por capas, con el tren, los artistas, los veraneantes barceloneses, un proyecto urbanístico ambicioso, el boom de los años sesenta y una imagen de apertura que la ha hecho conocida internacionalmente.
El tren y los artistas: las primeras capas
La llegada del ferrocarril a través del Garraf, a principios de la década de 1880, acercó Sitges a Barcelona como nunca antes; el centenario de la línea comercial entre Barcelona y Vilanova se celebró en 1981, lo que sitúa su apertura en torno a 1881. El viaje que antes exigía rodear el macizo por mar o por caminos difíciles pasó a ser un trayecto corto.
A esa nueva accesibilidad se sumó el prestigio cultural. En la última década del siglo XIX, Santiago Rusiñol instaló en Sitges su casa-taller, el Cau Ferrat, y convirtió la villa en un punto de encuentro del modernismo catalán. Tras la pérdida de las últimas colonias en 1898, el comercio con América perdió peso y Sitges miró cada vez más hacia el resto de España y hacia sus propios visitantes.
El veraneo de principios del siglo XX
En las primeras décadas del siglo XX, familias acomodadas de Barcelona empezaron a construir residencias de verano en Sitges. El baño de mar, entonces asociado a la salud y a la distinción social, dio un nuevo valor a las playas, cuya evolución se cuenta en la historia de las playas de Sitges. Al mismo tiempo, la presencia del coleccionista estadounidense Charles Deering, que entre 1910 y 1921 reunió su colección en el Palau de Maricel, reforzó la imagen de Sitges como lugar elegido por figuras con proyección internacional. El escritor G. K. Chesterton la visitó en 1926 y en 1935.
Terramar: la Riviera soñada por Francesc Armengol
El proyecto más ambicioso de esos años fue Terramar, una ciudad jardín impulsada por el industrial sabadellense Francesc Armengol al oeste del núcleo urbano. Inspirada en Niza y la Costa Azul, preveía villas, zonas verdes y servicios para un público selecto: un hotel, jardines, un club de golf y hasta un casino que nunca llegó a construirse. Entre 1919 y 1921 se publicó una revista con el mismo nombre, reflejo de la dimensión cultural del proyecto. Hoy los Jardins de Terramar recuerdan aquella iniciativa.
La pieza más audaz fue el Autòdrom de Terramar, un circuito de curvas peraltadas inaugurado el 28 de octubre de 1923, con una carrera que ganó Albert Divo. Fue un fracaso económico: los sobrecostes dejaron impagados a los constructores, que se quedaron la recaudación, y el circuito no volvió a acoger grandes pruebas internacionales. En 1929 el Estado embargó las fincas. El Hotel Terramar, en cambio, funcionaba en los años treinta: en 1934 el boxeador alemán Max Schmeling se alojó allí para preparar su combate contra Paulino Uzcudun.
Del boom de los años sesenta al turismo internacional
Tras la Guerra Civil, el cambio decisivo llegó con el turismo de masas. A partir de finales de los años cincuenta, y sobre todo en los sesenta, la llegada de visitantes extranjeros transformó la economía: la industria del calzado, que había sido importante en la villa, cedió ante el turismo y los servicios. En plena dictadura, Sitges adquirió además fama de lugar relativamente abierto, un foco de contracultura al que algunos llegaron a llamar «una Ibiza en miniatura». La curiosidad política también tiene su lugar: en 1958 dirigentes colombianos firmaron aquí la llamada Declaración de Sitges.
En 1968 nació el Festival de Cine, que hoy se celebra en octubre y ayuda a llenar la villa fuera del verano, igual que el Carnaval en invierno.
Un destino LGTBI de referencia
Ese ambiente de apertura está en la raíz de otra faceta del turismo sitgetano: desde hace décadas, Sitges es uno de los destinos LGTBI más conocidos de Europa, con una oferta especialmente intensa entre mayo y septiembre y una celebración del Orgullo en junio. Las fuentes coinciden en señalar el peso de esta imagen, aunque fechar con precisión su inicio es difícil, porque se fue forjando de manera informal a partir de los años sesenta y setenta.
Hoy el turismo y la cultura son la base de la economía local. Lo que empezó con un tren, unos cuantos artistas y un sueño de Riviera es ahora un destino internacional que sigue debatiendo cómo equilibrar la llegada de visitantes con la vida de quienes viven en él.
Fuentes y lecturas
- Autódromo de Sitges-Terramar — Wikipedia
- Sitges — Wikipedia
- Railway Museum in Vilanova — Wikipedia
- Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Catalunya — Enciclopèdia Catalana
Sigue leyendo

Curiosidades de Sitges
¿De dónde procede el nombre de Sitges?
Sitges es el plural de «sitja»: silos de grano u hoyos en la roca. Primeras menciones del siglo X, grafías medievales e hipótesis de Coromines explicadas.

Curiosidades de Sitges
Sitges como escenario cinematográfico
Del nacimiento del Festival de Sitges en 1968 a los rodajes documentados en la villa, de Decameron Nights a ¿Quién puede matar a un niño? y las series.

Curiosidades de Sitges
La Malvasia de Sitges: historia de un vino y de un legado
Origen, esplendor y crisis de la Malvasia de Sitges, el legado Llopis al Hospital de Sant Joan Baptista y el Centre d'Interpretació de la Malvasia.