Curiosidades de Sitges

La Malvasia de Sitges: historia de un vino y de un legado

Origen, esplendor y crisis de la Malvasia de Sitges, el legado Llopis al Hospital de Sant Joan Baptista y el Centre d'Interpretació de la Malvasia.

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Escultura «La noia de la malvasia» en Sitges
Escultura «La noia de la malvasia» Foto: Pitxiquin · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons

En la plaza que se abre ante el Hospital de Sant Joan Baptista todavía crecen cepas de malvasía. Son pocas, pero cargan con siglos de historia: la de la Malvasia de Sitges, un vino dulce que dio fama a Sitges, que estuvo a punto de desaparecer y que sobrevivió gracias a un testamento y a una institución benéfica. Su historia es también la de Sitges.

Un origen entre la leyenda y los documentos

La malvasía es una familia de variedades de uva de origen mediterráneo oriental, asociada desde la Edad Media al comercio de vinos griegos. Cómo llegó a Sitges no está documentado. Una tradición muy repetida cuenta que la trajeron los almogávares o soldados que regresaban del Mediterráneo oriental a principios del siglo XIV; es un relato atractivo, pero no hay ningún documento que lo confirme.

Lo que sí está documentado es su presencia antigua en la zona. El enólogo Enric Bartra, del Institut Català de la Vinya i el Vi, señala referencias desde el siglo XV, y el inventario de patrimonio de la Diputació de Barcelona considera que su cultivo en Sitges puede remontarse a época moderna.

Siglos de esplendor: viñas, bodegas y comercio

Entre los siglos XVIII y XIX la malvasía fue el vino más apreciado del término. Según los datos presentados por el Arxiu Històric de Sitges en 2022, en 1716 el municipio tenía unas 300 hectáreas de viña, 90 de ellas de malvasía, y era la variedad que movía buena parte del comercio exterior. Bartra, en cambio, calcula su máxima extensión en torno a 150 jornales, unas 50 hectáreas, en parajes como Aiguadolç, Els Gassons o los alrededores del Vinyet; las cifras no coinciden y conviene tomarlas como aproximaciones.

Un hallazgo reciente ilustra ese comercio. En 2022 el Arxiu Històric presentó una etiqueta de Malvasia de Sitges fechada en 1811, considerada la etiqueta de vino catalán más antigua conocida. Pertenece al fondo de Can Falç: Ramon de Dalmau i Falç se había instalado en Mallorca en 1809 huyendo de la guerra napoleónica y vendía allí la malvasía de su casa.

Oídio, filoxera y retroceso

El siglo XIX trajo también las plagas. La malvasía es muy sensible al oídio, y las epidemias de 1855 y 1865 redujeron mucho su superficie. A finales de siglo llegó la filoxera, que en el Penedès se sitúa hacia 1890 y obligó a replantar las viñas sobre pie americano. En la replantación se prefirieron variedades más productivas y resistentes; la malvasía, de bajo rendimiento y elaboración laboriosa, perdió terreno.

El primer Estatut del Vi (1932) la protegió como denominación de origen, pero el retroceso continuó a lo largo del siglo XX, cuando Sitges se orientaba ya hacia el comercio y el turismo y la presión urbanística ocupaba antiguos viñedos. Según el Arxiu Històric, hacia 1980 quedaban solo unas tres hectáreas.

El legado Llopis y el Hospital de Sant Joan Baptista

La supervivencia se debe en buena medida a Manuel Llopis i de Casades (1885–1935), diplomático y último heredero de los Llopis, una de las familias más antiguas de Sitges, propietaria de la casa que hoy ocupa el Museu Romàntic Can Llopis. En su testamento dejó sus viñas de malvasía y el material de bodega al Hospital de Sant Joan Baptista, con la condición de que se siguiera elaborando el vino según la tradición familiar.

El hospital, fundado por Bernat de Fonollar en la primera mitad del siglo XIV (las fuentes dan 1323 o 1324), y trasladado en 1912 al edificio modernista actual, cuya historia se cuenta en el antiguo Hospital de Sant Joan, ha mantenido desde entonces la elaboración. Hoy su fundación gestiona el Celler de l’Hospital, y los ingresos se destinan a su labor asistencial con personas mayores. El inventario de la Diputació señala que sus viñas urbanas son las únicas de malvasía conservadas en el casco de Sitges.

El Centre d’Interpretació de la Malvasia y la recuperación

El 13 de abril de 2019 la fundación abrió el Centre d’Interpretació de la Malvasia (CIM) en el antiguo Corral de la Vila, un edificio del siglo XVIII, y en la vieja bodega del hospital, en la plaza Joan Duran i Ferret.

La recuperación es real: según la organización de la Setmana de la Malvasia, en 2025 había unas 125 hectáreas registradas, sobre todo en el Penedès y el macizo del Garraf, y el número de bodegas que elaboran malvasía monovarietal ha crecido en la última década.

Probarla en una bodega o en alguno de los locales de comer y beber de la villa es también una manera de entender cómo un legado privado se convirtió en patrimonio colectivo.

Fuentes y lecturas

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