Historia de Sitges

Sitges en la época romana

La villa romana del Vinyet, un sarcófago convertido en fuente y el enigma de Subur: lo que la arqueología sabe, y lo que no, sobre Sitges en época romana.

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Vista aérea histórica de Sitges hacia 1930, con el promontorio de la Punta, la iglesia y el casco antiguo junto al mar
Sitges desde el aire, 1930–1931. Fotografía de Walter Mittelholzer (ETH-Bibliothek) Foto: Walter Mittelholzer · Dominio público · Wikimedia Commons

La tradición ha vinculado a menudo Sitges con Roma, empezando por el sobrenombre de «Blanca Subur». Pero ¿qué dice realmente la arqueología? Bastante más de lo que suele pensarse, aunque no siempre lo que querría la leyenda: el término municipal conserva restos de una villa agrícola, silos, ánforas, un sarcófago y algunos objetos singulares, y en cambio sigue sin aparecer una ciudad romana.

Antes de Roma: un territorio ibérico bien conectado

Cuando los romanos desembarcaron en el nordeste peninsular, a finales del siglo III aC, la costa del Garraf ya estaba habitada por comunidades ibéricas. En el Puig de Sitges, el promontorio del casco antiguo, se han excavado silos con materiales de los siglos IV y III aC, y yacimientos como el del Pujol d’en Pei (Montseva) han dado ánforas itálicas, púnico-ebusitanas y masaliotas que hablan de un comercio activo por mar. Según los Museus de Sitges, los materiales importados del Mediterráneo central y oriental hallados en los silos del casco antiguo apuntan a un puerto con tráfico comercial. La romanización fue gradual: muchos de estos lugares siguieron ocupados durante los siglos II y I aC, ya bajo dominio romano.

La villa del Vinyet

El yacimiento romano más importante de Sitges se encuentra alrededor de la ermita del Vinyet. Allí se ha documentado una villa, es decir, una explotación agrícola con residencia, de unos 3.000 m² y una treintena de estancias organizadas alrededor de tres o cuatro patios. Tenía cloacas, una veintena de silos y, en algunas salas, pavimentos de mosaico y pintura mural de varios colores, de los que se conservan fragmentos. Su actividad se basaba en la producción y comercialización de vino, aceite y cereales.

La ocupación del lugar podría arrancar en época ibérica, pero la villa se documenta desde finales del siglo I aC y perduró hasta el siglo V dC, quizá incluso hasta el VI. Las primeras excavaciones, en 1948 y 1952, sacaron a la luz una cloaca, un posible tramo de camino y una pequeña necrópolis tardorromana. La campaña más amplia se hizo entre 2003 y 2004, dirigida por Joan M. García Targa. Entre los hallazgos hay abundante cerámica africana, gálica, itálica y del sur peninsular, agujas de hueso, monedas de bronce, fragmentos de molino y un trozo de lápida de mármol con la inscripción «C.CAECILIUS». Hoy los restos están cubiertos de tierra para protegerlos y no se pueden visitar.

Un sarcófago convertido en fuente

De esta misma zona procede la pieza romana más visible de Sitges: un sarcófago de piedra local decorado con estrías verticales, hallado en la segunda mitad del siglo XIX en circunstancias desconocidas. Se fecha en el siglo III o a inicios del IV dC y recuerda a los de la necrópolis paleocristiana de Tarragona. Durante mucho tiempo sirvió de abrevadero para los animales; hoy hace de pila de fuente en el Racó de la Calma, en la calle Fonollar, donde cualquiera puede verlo.

Más huellas en el término

El Vinyet no es un caso aislado. En el Puig de Sitges se encontraron en el siglo XIX dos monedas del emperador Tiberio, y las obras en el entorno del Ayuntamiento han sacado a la luz silos con material ibérico y romano; se ha planteado que allí hubiera también un establecimiento de tipo villa, aunque no se ha localizado. En Les Forques, cerca del puerto de Aiguadolç, apareció la base de un lacus, un depósito revestido de opus signinum relacionado probablemente con la elaboración de vino. Otros puntos, como Can Girona, junto a Miralpeix, la Serra dels Paranys o Santa Margarida, en el campo de golf de Terramar, solo se conocen por cerámica recogida en superficie. Los Museus de Sitges destacan un anillo de oro del siglo I, conocido como «anillo Subur», de posible origen británico o del norte de Europa.

¿Era Sitges la Subur romana?

Autores clásicos como Plinio el Viejo, Pomponio Mela y Ptolomeo mencionan una población llamada Subur en esta parte de la costa. Su identificación con Sitges es antigua y explica el apelativo de «Blanca Subur», del que hablamos en por qué Sitges es la Blanca Subur. Pero su ubicación exacta no se conoce. La Gran Enciclopèdia Catalana advierte que los restos hallados en la Punta no demuestran que estuviera aquí, y los Museus de Sitges recuerdan que algunos especialistas han cuestionado la relación, aunque nunca se ha descartado. Lo prudente es decir que Sitges es una de las candidatas, no que fuera Subur.

Lo que sí parece claro es que, en época romana, el territorio de Sitges era un paisaje rural de villas y campos abierto al mar. De lo que ocurrió después, entre el final del Imperio y la aparición del topónimo en los documentos, apenas hay datos arqueológicos; la historia continúa en el origen medieval de Sitges.

Fuentes y lecturas

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