Curiosidades de Sitges

¿De dónde procede el nombre de Sitges?

Sitges es el plural de «sitja»: silos de grano u hoyos en la roca. Primeras menciones del siglo X, grafías medievales e hipótesis de Coromines explicadas.

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Fotografía histórica de la playa y la Punta de Sitges, hacia 1920–1930
La playa y la Punta, hacia 1920–1930. Fotografía de Marcel·lí Gausachs Foto: Marcel·lí Gausachs i Gausachs · Dominio público · Wikimedia Commons

Pocos topónimos catalanes parecen tan transparentes como el de Sitges. Cualquier catalanohablante reconoce en él el plural de sitja, una palabra que todavía hoy designa el hoyo excavado en el suelo para guardar grano. Pero que la palabra sea reconocible no quiere decir que su historia sea sencilla: detrás del nombre hay documentos medievales con grafías vacilantes, un debate sobre qué tipo de «sitges» dieron nombre al lugar y una etimología de la propia palabra que los lingüistas todavía consideran oscura.

Las primeras menciones escritas

El nombre aparece por primera vez en la documentación de finales del siglo X, aunque las fuentes no coinciden en el año exacto. La Enciclopèdia Catalana sitúa la primera mención en el año 991, con la forma latinizada Cegias; el resumen histórico del Ajuntament de Sitges habla del año 990, cuando «ya aparece mencionado el lugar llamado les Sitges», y otras publicaciones dan el 992. La diferencia probablemente se debe a la datación o a la lectura de los documentos, y lo prudente es hablar de los últimos años del siglo X.

Poco después aparece el castillo, mencionado en 1041 según la Enciclopèdia (algunas publicaciones citan 1047), y con él una serie de variantes gráficas: Cigias hacia 1078 y, más tarde, Ciges, Cigas o Citges. Esta vacilación es habitual en los escribas medievales, que adaptaban al latín una palabra de la lengua hablada. El castillo, situado donde hoy se levanta la Casa de la Vila, fue el núcleo alrededor del cual creció la villa, como se explica en el origen medieval de Sitges.

Primera hipótesis: los silos de grano

La explicación más extendida, que recogen el Ajuntament y Turisme de Sitges, es que el lugar tomó el nombre de los silos subterráneos donde se almacenaban los cereales. Las sitges eran pozos excavados en la tierra o en la roca, con boca estrecha y cuerpo ensanchado, que permitían conservar el grano durante meses. Se usaron desde la prehistoria hasta época medieval y son frecuentes en los yacimientos ibéricos de toda Cataluña.

El resumen histórico municipal relaciona el nombre precisamente con los silos de época ibérica y romana documentados en el lugar. El arqueólogo Pere Izquierdo, en una entrevista publicada por Museus de Sitges en 2013, recordaba además que el promontorio de la iglesia es un yacimiento conocido desde el siglo XIX y apuntaba a la posible existencia de antiguas sitges hoy sumergidas frente a la playa de Sant Sebastià. Si la hipótesis es correcta, el topónimo sería una especie de descripción del paisaje: «el lugar de los silos».

Segunda hipótesis: hoyos y cavidades

Joan Coromines, autor del Diccionari etimològic i complementari de la llengua catalana y del Onomasticon Cataloniae, matizó el significado antiguo de la palabra. Según su análisis, sitja (antiguamente cija) designaba sobre todo un hoyo o pozo, ya fuera artificial —incluso una mazmorra— o natural, como una pequeña sima. En la toponimia, los derivados como sitjar se refieren con frecuencia a terrenos con muchas grietas o cavidades, más que a almacenes de grano.

Por eso algunos autores sugieren que «Sitges» podría aludir a los hoyos, simas o barrancos del terreno calcáreo del Garraf, y no necesariamente a silos construidos. Las dos lecturas no se excluyen: en ambos casos el nombre describe cavidades en el suelo. Lo que no puede afirmarse con seguridad es cuál de los dos sentidos tenían en mente quienes bautizaron el lugar.

Una palabra de origen incierto

Queda una última capa de incertidumbre: el origen de la propia palabra sitja. En su diccionario etimológico, Coromines repasa las propuestas anteriores: hubo quien la consideró de origen desconocido, quien pensó en una raíz prerromana, ibérica, y quien propuso un origen árabe con el sentido de ‘prisión’, hipótesis que Coromines rechaza. Es un debate que afecta a toda la lengua catalana, no solo a Sitges.

Conviene distinguir todo esto de otra tradición, la que identifica Sitges con la ciudad romana de Subur. No tiene que ver con la etimología del nombre, sino con la historia antigua del lugar, y la tratamos en el artículo ¿Por qué Sitges es la «Blanca Subur»?.

Lo que sabemos y lo que no

En resumen, hay consenso en que Sitges es el plural de sitja y en que el nombre ya estaba en uso a finales del siglo X. Es muy probable que aluda a los silos de grano que han dejado rastro arqueológico en el lugar, aunque no puede descartarse el sentido más amplio de hoyo o cavidad natural. Más allá de eso, cualquier precisión adicional sería especulación. Quien quiera ver el paisaje que dio origen al nombre puede empezar por el promontorio de la iglesia y el casco antiguo, donde arrancó la historia escrita de la villa.

Fuentes y lecturas

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