El Cau Ferrat y Santiago Rusiñol
Del taller que Rusiñol creó en 1893–1894 con dos casas de pescadores al museo abierto en 1933 y restaurado entre 2010 y 2014: la historia del Cau Ferrat.
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En el extremo del casco antiguo, sobre las rocas y a pocos pasos de la iglesia, se levanta una casa blanca de ventanas góticas que mira directamente al Mediterráneo. Es el Cau Ferrat, la casa-taller que Santiago Rusiñol creó a partir de dos viviendas de pescadores y que, tras su muerte, se convirtió en uno de los primeros museos de Sitges. Su historia es la de un edificio que pasó de refugio de artistas a museo público, con todas las transformaciones que eso supuso.
De dos casas de pescadores a casa-taller
El origen del edificio está en dos casas modestas, conocidas como can Falua y can Sensa, situadas junto al mar. Según los Museus de Sitges, Rusiñol compró la primera en julio de 1893 y en mayo de 1894 adquirió la vecina, al tiempo que pedía permiso al Ayuntamiento para ampliar la construcción con un proyecto del arquitecto Francesc Rogent i Pedrosa. Las obras se terminaron en el verano de 1894 y el Cau Ferrat se inauguró oficialmente el 4 de noviembre de ese año, durante la tercera de las Festes Modernistes, cuya historia se cuenta en el artículo sobre Santiago Rusiñol y Sitges.
El resultado es un edificio ecléctico de planta baja y un piso, en el que se mezclan elementos góticos, historicistas, modernistas y de la arquitectura popular. En la fachada encalada se reaprovecharon ventanas góticas procedentes del antiguo castillo de Sitges, derribado para construir el actual ayuntamiento. Hacia el mar destaca una pequeña torre cilíndrica.
Un nombre y unos espacios
El nombre resume la intención de su creador: cau significa en catalán «madriguera» o refugio, y ferrat alude al hierro, por la colección de hierro forjado que Rusiñol había reunido en sus viajes por Cataluña y que inicialmente guardaba en un taller compartido en Barcelona con el escultor Enric Clarasó.
En el interior, la gran sala del primer piso tiene un aire neogótico, con arcos apuntados, una galería con vidrieras y un techo artesonado de madera. En una de las estancias, la llamada «cambra del brollador», se conserva una fuente gótica del siglo XV procedente del santuario de la ermita del Vinyet.
Las colecciones
Rusiñol fue llenando la casa de objetos hasta convertirla en un museo-taller. La Gran Enciclopèdia Catalana y los Museus de Sitges destacan:
- La colección de hierro forjado catalán y castellano, con piezas de los siglos XIII al XX, que dio nombre al edificio.
- Dos pinturas de El Greco, San Pedro penitente (Sant Pere penitent) y Las lágrimas de la Magdalena (Les llàgrimes de la Magdalena), compradas en París en 1894.
- La colección de vidrio catalán de los siglos XVI al XX que adquirió al pintor Alexandre de Riquer en 1902, además de cerámica, mobiliario y tallas policromadas de los siglos XV al XVIII.
- Materiales arqueológicos, entre ellos piezas púnicas de las excavaciones del Puig des Molins de Eivissa y cerámica griega.
- Arte moderno: obras del propio Rusiñol y de artistas de su entorno, como Ramon Casas, Picasso, Ramon Pichot, Isidre Nonell, Ignacio Zuloaga o Darío de Regoyos, y esculturas de Enric Clarasó, Manolo Hugué o Pau Gargallo.
Del legado de 1931 al museo público
Rusiñol murió en 1931 y dejó en su testamento el Cau Ferrat y sus colecciones a la villa de Sitges. Según el inventario de la Diputació de Barcelona, el Ayuntamiento recibió el legado de la familia el 13 de diciembre de 1932, y el museo abrió al público en abril de 1933. Ese año se creó un patronato y el primer director, el historiador del arte Joaquim Folch i Torres, se encargó de la ordenación museográfica y del inventario de los fondos.
Durante el franquismo el museo vivió una etapa de estancamiento. En 1962 el edificio fue declarado monumento, hoy Bien Cultural de Interés Nacional; en 1966 se hizo una intervención importante para resolver su mal estado, y en 1968 la Diputació de Barcelona asumió la gestión. Desde 1994 lo gestiona el Consorci del Patrimoni de Sitges.
La restauración de 2010–2014
El contacto directo con el mar castigaba el edificio. Entre 2010 y 2014 se llevó a cabo una rehabilitación a fondo, dirigida por el arquitecto Josep-Emili Hernàndez-Cros, que trató la humedad, restauró azulejos y elementos decorativos y dotó al museo de instalaciones actuales. El Museu del Cau Ferrat reabrió en diciembre de 2014 y forma hoy un conjunto con el Museu de Maricel, unidos por el edificio de Can Rocamora.
Recorrer sus salas permite ver, más allá de las obras, la casa tal como la imaginó su creador: un lugar para vivir, pintar y recibir a los amigos frente al mar.
Fuentes y lecturas
- El Cau Ferrat — Gran Enciclopèdia Catalana
- The building (Cau Ferrat) — Museus de Sitges
- Cau Ferrat (fitxa d’inventari) — Diputació de Barcelona, Inventari del Patrimoni Cultural
- Cau Ferrat Museum — Patrimoni Cultural, Generalitat de Catalunya
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