El origen medieval de Sitges
De las primeras menciones del siglo X al señorío de la Pia Almoina: cómo nació la villa medieval de Sitges en torno al castillo, la iglesia y la muralla.
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Sitges entra en la historia escrita a finales del siglo X, cuando su nombre aparece por primera vez en un documento. A partir de entonces, entre castillos de frontera, obispos, linajes de castellanos y una institución caritativa barcelonesa, el pequeño núcleo agrupado en el promontorio de la Punta fue tomando forma de villa.
Un nombre en tierra de frontera
En el siglo X el Garraf era tierra de frontera entre los condados catalanes y al-Andalus. La costa, expuesta a la superioridad naval andalusí, era un espacio inseguro. En este contexto aparece el topónimo. Según la Gran Enciclopèdia Catalana, la primera mención es del año 991, con la forma Cegias; la obra Catalunya Romànica, de la misma editorial, habla de 987 y 992. Los documentos recogen variantes como Cigias, Ciges o Citges, que se relacionan habitualmente con sitja, el silo excavado en el suelo para guardar grano, como explicamos en de dónde procede el nombre de Sitges.
El castillo, entre el obispo y los Ribes
El castillo de Sitges ocupaba el solar de la actual Casa de la Vila y dependía del obispo de Barcelona. En 1041 el obispo Guislabert cedió el castillo de Ribes a Mir Geribert y dispuso que el de Sitges y su término pasarían también a él a la muerte del prelado. Desde finales del siglo XI fueron los Ribes, una rama de los Santmartí, quienes tuvieron el castillo, siempre reconociendo la autoridad del obispo: en 1130 Oleguer, arzobispo de Tarragona y obispo de Barcelona, infeudó los castillos de Sitges y de Ribes a Arnau de Ribes, que en 1142 prestó juramento de fidelidad por ambos.
El territorio tenía otros puntos fortificados. En la colina de Miralpeix, hacia Vilanova, el obispo Guislabert concedió hacia 1057 una torre abandonada con la condición de reconstruirla y repoblar el lugar; la fortaleza fue destruida hacia 1190 en un conflicto entre señores vecinos. En el macizo, el castillo de Campdàsens consta en 1097.
Los castellanos que tomaron el nombre de Sitges
La guarda y la administración del castillo recaían en una familia de castellanos que adoptó el apellido Sitges. El primer miembro documentado es Guillem Arnau, citado en 1116. Durante dos siglos el linaje fue ampliando sus derechos sobre el término, hasta llegar a Agnès de Sitges, que heredó la castellanía hacia 1275. A principios del siglo XIV Agnès vendió sus derechos a Bernat de Fonollar, procurador general de Cataluña y hombre de confianza del rey Jaime II. El año varía según la fuente: el Ajuntament da 1306 y otras fuentes, 1308.
Bernat de Fonollar y la Pia Almoina
Fonollar fue mucho más que un comprador. En 1321 obtuvo por concesión real la plena jurisdicción sobre el término, se instaló en Sitges al retirarse de la corte y en 1324 fundó el hospital de Sant Joan Baptista. Murió el 25 de octubre de 1326 sin descendencia y fue enterrado en la iglesia parroquial, donde se conserva su osario gótico con una figura yacente vestida de cota de malla. Nombró heredera a la Pia Almoina de Barcelona, una institución benéfica vinculada a la catedral.
La herencia no se hizo efectiva de inmediato. Según la Enciclopèdia Catalana, el castillo pasó a la Pia Almoina en 1353, tras la muerte de la viuda de Fonollar, y la institución tuvo que defender sus derechos frente a otras reclamaciones, como las de Bernat de Fortià y la reina Violant de Bar, hasta recuperar el dominio pleno en 1390. En 1411 tomó posesión también de Miralpeix, que en 1413 quedó incorporado a la universitat, es decir, el municipio, de Sitges. La Pia Almoina conservó el señorío más de cuatro siglos, hasta principios del siglo XIX, y durante buena parte de ese tiempo la villa pleiteó para depender directamente de la Corona.
Una villa amurallada
El núcleo medieval creció en el promontorio, alrededor del castillo y de la iglesia, que tuvo un primer edificio románico documentado en 1135 y una iglesia gótica terminada en 1322, antecesora de la actual Sant Bartomeu i Santa Tecla. Hacia el siglo XIII se levantó una muralla con dos puertas, una hacia Barcelona y otra hacia Vilanova, y pronto la población desbordó el recinto y formó un primer arrabal. El castillo conservó su forma románica hasta el siglo XVI, cuando fue sustituido por un edificio gótico tardío, derribado en parte en 1869 para construir la Casa de la Vila. La evolución de estas defensas se cuenta en el castillo y las murallas de Sitges.
A finales de la Edad Media, Sitges era ya una villa con castillo, iglesia, hospital, muralla y un señor eclesiástico. Sobre esa base se desarrollarían más tarde la vida marinera, el comercio y la viticultura que darían forma a la población moderna.
Fuentes y lecturas
- Castell de Sitges — Catalunya Romànica, Enciclopèdia Catalana
- Sitges — Gran Enciclopèdia Catalana
- Castell de Miralpeix (Sitges) — Catalunya Romànica, Enciclopèdia Catalana
- El marc històric de l’art romànic al Penedès i el Garraf — Catalunya Romànica, Enciclopèdia Catalana
- Ossera de Bernat de Fonollar — Inventari del Patrimoni Cultural, Diputació de Barcelona
- La família Sitges — La memòria de les cases, Ajuntament de Sitges
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