Tradiciones y leyendas

La historia de la Festa Major de Sitges

De la primera mención en 1353 a Festa Patrimonial d'Interès Nacional: cómo nació y ha evolucionado la Festa Major de Sant Bartomeu en Sitges.

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Correfoc de la Festa Major de Sitges, con figuras de fuego en la calle
Correfoc de la Festa Major Foto: Agustí Amorós · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons

Cada 23 de agosto, a mediodía, el estruendo de las salvas y el repique de campanas anuncian que Sitges entra en su Festa Major. Lo que hoy parece una explosión espontánea de pólvora, música y bailes es en realidad el resultado de casi siete siglos de historia documentada, en los que la fiesta ha cambiado de manos, de organizadores y de elementos, pero ha conservado una estructura sorprendentemente estable.

Una fiesta medieval documentada

La referencia más antigua conocida procede de 1353. Ese año, el procurador de la Pia Almoina —la institución benéfica de la catedral de Barcelona que entonces era señora del castillo de Sitges— anotó en sus libros de cuentas, en la fecha del 24 de agosto: «Sent Bertomeu, festa solepna a Ciges». La celebración incluía ya la víspera. Sant Bartomeu y Santa Tecla figuran como copatronos de la villa y de la parroquia desde la Edad Media, aunque no se conoce con certeza el origen de esta doble advocación.

Durante los siglos siguientes, la fiesta quedó en manos de la Confraria de Sant Bartomeu i Santa Tecla, fundada en el siglo XVI. De 1595 data la primera referencia a un oficio solemne en honor de Sant Bartomeu y de 1709 la primera documentación del de Santa Tecla. El inventario de patrimonio de la Diputació de Barcelona recoge también una costumbre fechada en 1598, el llevant de taula: los cofrades recorrían las casas pidiendo donativos para costear la fiesta.

Del gremio religioso al Ayuntamiento

En el siglo XIX la cofradía se disolvió —las fuentes sitúan el hecho hacia 1836 o en 1839— y el municipio asumió la organización. De esa transición procede uno de los rasgos más singulares de la fiesta: las imágenes de los santos pasaron a guardarse en casas particulares, la de Sant Bartomeu en la del alcalde, y hasta los años setenta del siglo XX se trasladaban a la iglesia en tabernáculos. Todavía hoy, la tarde del 23 de agosto, una procesión cívica sin autoridades eclesiásticas acompaña al santo hasta la iglesia de Sant Bartomeu i Santa Tecla.

En 1843 aparece en el Diario de Barcelona la primera relación detallada de los actos, y ya incluye casi todo lo que reconocemos hoy: castillo de fuegos, pasacalles con bailes, oficio, procesión y verbena. El programa impreso más antiguo que se conserva es de 1866. Los fuegos artificiales, que antes se disparaban en otro punto de la villa, se trasladaron en 1894 a el Baluard, junto a La Punta, donde siguen siendo uno de los momentos más concurridos.

Los bailes y el séquito popular

El séquito festivo tiene raíces anteriores a la documentación propia de la Festa Major. En 1734, en la consagración de la iglesia del Vinyet, actuaron bailes y entremeses venidos de fuera, y en 1814 una descripción de una procesión sitgetana menciona gigantes, la tarasca (o dragón) y bailes. Los Gegants Moros antiguos se construyeron en 1840. La primera crónica de prensa que detalla los bailes de la fiesta patronal es de 1853 y cita los Diables, Bastons, Gitanes, Cercolets, Moixiganga y un baile de Sant Bartomeu hoy desaparecido. Sobre la Moixiganga, que representa escenas de la Pasión, a veces se dice que ya salía en el Corpus medieval, pero es una suposición sin documentación que la respalde.

A finales de los años setenta, con la fundación de la Agrupació de Balls Populars de Sitges (1978), se recuperaron o incorporaron elementos y las mujeres se sumaron al séquito, hasta entonces masculino. Las panderetas, las cintas, los castells y el Àliga son incorporaciones de las últimas décadas. Hoy participan en el séquito unas 800 personas, y gigantes, dragón y bestiario tienen su propio artículo en Gigantes y figuras tradicionales de Sitges.

Organización y reconocimiento

La gestión de la fiesta ha pasado por muchas manos: una comisión de vecinos en 1869, la primera comisión oficial de fiestas en 1893, la asociación Atracció de Forasters en los años veinte y treinta y, tras la Guerra Civil, una comisión municipal. El pregón se incorporó en 1985. Diversas fuentes indican que la fiesta fue declarada Festa Tradicional d’Interès Nacional en 1991, y el 19 de julio de 2016 el Govern de la Generalitat la declaró Festa Patrimonial d’Interès Nacional (Acord GOV/104/2016), junto con la de Santa Tecla.

Una tradición que se renueva

La Festa Major de Sitges no es una reliquia inmóvil: ha sobrevivido a guerras, cambios políticos y transformaciones sociales incorporando y perdiendo elementos. Lo que la mantiene reconocible es una estructura de actos documentada desde 1843 y una participación vecinal muy amplia.

Fuentes y lecturas

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