El origen y la evolución del Carnaval de Sitges
Del primer baile documentado en 1586 a la vuelta a la calle en 1976: prohibiciones, el Retiro y el Prado y la historia del Carnaval de Sitges.
Publicado el 4 min de lectura

El Carnaval de Sitges es hoy una de las citas más multitudinarias de Cataluña, con miles de personas disfrazadas y carrozas que recorren la villa de noche. Pero detrás de las rúas hay una historia larga y accidentada: siglos de prohibiciones, una rivalidad entre dos sociedades recreativas, la clandestinidad durante el franquismo y una recuperación en la calle que en 2026 cumplió cincuenta años.
Los primeros rastros documentales
Según el Inventari del Patrimoni Immaterial del Penedès, el primer documento escrito que menciona un baile de Carnaval en Sitges es de 1586 y habla del «vespre de Carnestoltes». Algunas publicaciones locales sitúan referencias ya en el siglo XV, aunque no hemos podido contrastar el documento concreto. En aquella época el periodo de Carnaval se extendía desde después de Navidad hasta la Cuaresma.
El siglo XVIII fue de restricciones. En 1763 el batlle prohibió disfraces y máscaras; en 1766 volvieron a permitirse, pero no después de las ocho de la noche y sin lenguaje obsceno. La monarquía borbónica prohibió las máscaras en 1774 y su venta en 1784, y en 1799 Carlos IV vetó lanzar huevos rellenos de agua, harina o barro. Las sucesivas prohibiciones indican, sobre todo, que la fiesta seguía viva.
El Retiro y el Prado: una rivalidad que hizo crecer la fiesta
A mediados del siglo XIX los bailes de máscaras recuperaron esplendor y, con el dinero y los gustos de los americanos que regresaban de Cuba, la fiesta pasó de los gremios a las sociedades recreativas. El Casino Primero, fundado en 1861, se convirtió en 1870 en la Societat Recreativa El Retiro, y en 1877 nació el Casino Prado Suburense. La competencia entre ambas por los mejores bailes y carrozas marcó el Carnaval desde entonces.
La memoria popular recogida por el inventario de la Diputació de Barcelona habla de un Carnestoltes que llegaba por mar con toda solemnidad, de batallas de confeti y caramelos y de un entierro final que salía de la sociedad La Palla. Son recuerdos sin fecha precisa, que conviene leer como tradición oral. Más documentados están otros hechos: en 1887 la alcaldía prohibió las batallas de almendras y huevos, en 1898 los disfraces que pudieran causar conflictos internacionales —en plena crisis de Cuba— y el nombre de Rua de l’Extermini ya consta en 1925.
Prohibición y clandestinidad
La Guerra Civil lo cambió todo. En 1936 el Prado pasó a ser la Casa del Poble y el Retiro, el Ateneu Cultural Proletari. El 3 de febrero de 1937 una orden de la Junta Técnica del Estado suspendió el Carnaval en la zona sublevada, y en 1940 el Ministerio de la Gobernación mantuvo la prohibición. En Sitges, la fiesta sobrevivió puertas adentro: en los años cuarenta las dos sociedades organizaban «bailes de invierno» o «de fin de temporada», un nombre que permitía disfrazarse sin decir Carnaval.
Según el inventario del Penedès, en 1953 las máscaras volvieron gracias a un pacto tácito entre las autoridades locales y las entidades, y en 1959 un rally de coches organizado como reclamo turístico y la xatonada se incorporaron a la fiesta. En los años sesenta el Carnaval empezó a asomarse de nuevo a la calle, todavía con prudencia.
El «Carnaval de la Democracia»
La recuperación plena llegó en febrero de 1976, pocos meses después de la muerte de Franco, cuando el Retiro volvió a sacar el Carnaval a la calle; el Prado se sumó en 1977 y sus carrozas aparecieron en 1978. A partir de 1980 el Ayuntamiento creó una comisión, dio subvenciones y fijó como actos fijos el Arribo y el Entierro de Carnestoltes. En 1994 surgieron los grupos independientes, que rompieron el monopolio de las dos sociedades.
En aquellos años la comunidad gay tuvo un papel destacado en el ambiente carnavalesco de Sitges. Según la asociación Colors Sitges Link, en 1982 se denegó a un local gay la instalación de una carpa para bailes en la calle, y buena parte de su fiesta se trasladó a bares y locales privados. Aun así, su presencia es hoy una de las señas de identidad del Carnaval sitgetano.
Una fiesta que mira atrás
En 2026, los Museus de Sitges conmemoraron los cincuenta años de la recuperación del Carnaval en la calle con una exposición en las sedes del Retiro y del Prado. Es un buen recordatorio de que la Rua de la Disbauxa del domingo y la del Extermini del martes son herederas de una tradición que sobrevivió a casi todo. Para las fechas de la próxima edición, consulta la agenda.
Fuentes y lecturas
- Carnaval de Sitges — Inventari del Patrimoni Immaterial del Penedès
- La Festa de Carnestoltes (Sitges) — Inventari del Patrimoni Cultural, Diputació de Barcelona
- Sitges s’estrena a Memòria en Xarxa amb una mostra sobre els 50 anys del Carnaval al carrer — Eix Diari
- El Carnaval Gay de Sitges — Colors Sitges Link
- Sitges, el carnaval (Arola Editors, 2006)
Sigue leyendo

Tradiciones y leyendas
Los gigantes y las figuras tradicionales de Sitges
Gegants Cristians, Moros y Cubans, el Drac de 1922, l'Àliga, Diables y Moixiganga: historia documentada de las figuras de la Festa Major de Sitges.

Tradiciones y leyendas
Las fiestas marineras de Sitges
Sant Elm, la Mare de Déu del Vinyet y la procesión de barcas del Carme: qué fiestas marineras se celebran en Sitges y qué dicen realmente las fuentes.

Tradiciones y leyendas
La historia de la Festa Major de Sitges
De la primera mención en 1353 a Festa Patrimonial d'Interès Nacional: cómo nació y ha evolucionado la Festa Major de Sant Bartomeu en Sitges.