Tradiciones y leyendas

Los gigantes y las figuras tradicionales de Sitges

Gegants Cristians, Moros y Cubans, el Drac de 1922, l'Àliga, Diables y Moixiganga: historia documentada de las figuras de la Festa Major de Sitges.

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Gigantes de Sitges en la Festa Major de 2008
Gigantes de Sitges en la Festa Major (2008) Foto: Jordi Roqué · CC BY-SA 3.0 · Wikimedia Commons

Cuando la tarde del 23 de agosto el cortejo de la Festa Major baja por el Carrer Major hacia el Cap de la Vila, Sitges muestra en la calle una parte de su patrimonio que no está en ningún museo: gigantes de más de cuatro metros, un dragón y un águila que escupen fuego, diablos que recitan versos y bailarines que repiten coreografías aprendidas de generación en generación. Detrás de cada figura hay una fecha, un taller y una entidad que la cuida. Estas son las que recogen el inventario patrimonial y los documentos municipales.

Tres parejas de gigantes

Sitges tiene tres parejas de gigantes:

  • Los Gegants Cristians o «gegants vells». Representan a Jaume I el Conqueridor y a una dama de su tiempo; él mide 4,20 m y ella 4,10 m. Salieron por primera vez en la Festa Major de 1897, construidos por el taller barcelonés El Ingenio. En 1902 ganaron una medalla de plata por su vestuario en las fiestas de la Mercè de Barcelona, y en 1997 la villa celebró su centenario dedicándoles una calle.
  • Los Gegants Moros. Los originales, conocidos como los gigantes «d’en Querol», se hicieron en 1840 por encargo a Joan Querol i Cabanyes y salieron en el Corpus y la Festa Major. Su última salida conocida fue en 1912, en la inauguración del Hospital de Sant Joan Baptista. La pareja actual es una reproducción construida en 1978 por constructores sitgetanos vinculados a la Agrupació de Balls Populars de Sitges y presentada en agosto de 1979. Se llaman La-hia y Fa-luch y se guardan en el Palau del Rei Moro.
  • Los Gegants Cubans o Americanos, también llamados Panxito y Panxita. Se presentaron el 22 de agosto de 1965 y representan a los indianos que volvían a Sitges tras hacer fortuna en América: él, con traje de rayas de estilo antillano, sombrero de paja y habano; ella, con sombrero de flores y guantes blancos. Su historia enlaza con la de los americanos sitgetanos.

El Drac y l’Àliga

El Drac se estrenó el 23 de agosto de 1922, víspera de Sant Bartomeu. Lo diseñó el artista sitgetano Agustí Ferrer Pino. Según el inventario, la primera versión era redondeada, con cabeza de gato y cola de pez, y Ferrer, descontento, la aplastó hasta darle la forma curvada que conserva. En 1975 se remodelaron su cuerpo y su cola.

L’Àliga llegó mucho más tarde, en 1984. Se pensó como figura de baile solemne, pero su aspecto provocó burlas y pronto se le pusieron bengalas en el pico; al año siguiente se le añadieron carretillas y desde entonces forma parte del fuego de la fiesta. Ambas figuras, como los Gegants Cristians y los Cubans, son de propiedad municipal y se guardan en L’Escorxador.

Diablos, Moixiganga y bastones

Junto a las figuras, los balls populars completan el cortejo. El Ball de Diables está documentado en Sitges desde la Festa Major de 1853, aunque probablemente es anterior. Es uno de los bailes hablados de Cataluña: Sant Miquel y el Ángel se enfrentan a Llucifer, la Diablesa y los diablos, que recitan sus versots, hoy cargados de ironía sobre la actualidad local. El texto, perdido con el tiempo, lo recuperó la Colla Vella en los años ochenta con la ayuda de L’Eco de Sitges; actualmente lo representan la Colla Vella y la Colla Jove.

La Moixiganga es una representación casi estática de escenas de la Pasión, con diez danzarines vestidos de blanco y adornados con flores, al son de gralla y timbal. Tras la Guerra Civil estuvo a punto de perderse porque se transmitía de forma oral, y llegó a haber un solo músico que conocía la melodía. El Ball de Bastons también aparece documentado en 1853, y se distingue por bailarse con doce bastoneros en lugar de los ocho o dieciséis habituales.

El protocolo municipal de la Festa Major menciona además los capgrossos y los bailes de Cercolets, Gitanes, Panderetes, Pastorets y Cintes, que salen en la cercavila de bailes populares.

Cuándo verlos

La gran ocasión es la Festa Major de Sant Bartomeu: la tarde del 23 de agosto, la cercavila sale de la plaza del Ayuntamiento, baja por el Carrer Major y termina en el Cap de la Vila, donde la Moixiganga representa su baile completo. En la Festa Major petita de Santa Tecla, el 23 de septiembre, los niños sacan gigantes, águilas y dragones construidos por ellos mismos. La historia de la Festa Major explica cómo se fue formando este calendario.

Ninguna de estas figuras es inmóvil: se han reconstruido y reinventado muchas veces. Por eso las fichas del inventario son tan valiosas: separan las fechas comprobadas de lo que la memoria festiva ha ido añadiendo.

Fuentes y lecturas

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