Tradiciones y leyendas

Leyendas y relatos populares de Sitges

La Virgen del Vinyet, las cuevas del tesoro, las sirenas del Garraf: las leyendas de Sitges recogidas por Joan Amades, contadas como lo que son.

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Pórtico de la ermita del Vinyet de Sitges en 1919, con visitantes
Ermita del Vinyet, 1919. Fotografía de Josep Salvany Foto: Josep Salvany i Blanch · Dominio público · Wikimedia Commons

Sitges no tiene un gran repertorio de leyendas propias, y casi todo lo que se conoce llega por una misma vía: el folklorista Joan Amades (1890–1959), que recogió relatos de tradición oral de toda Cataluña. Sus textos sobre la villa se publicaron en el volumen Llegendes de Sitges (El Mèdol, 2004), y en 2006 el Inventario del Patrimonio Cultural de la Diputació de Barcelona incorporó varios de ellos como patrimonio inmaterial. Lo que sigue son leyendas, no historia: relatos que nos hablan de los miedos, las devociones y la imaginación de una villa marinera.

La Virgen hallada bajo una cepa

La leyenda más conocida explica el origen del santuario del Vinyet. Según el relato que recoge el inventario, un esclavo moro encontró una pequeña imagen de la Virgen bajo una cepa, en una finca de Can Milans dels Ferrers. Cada vez que intentaba entregarla al hijo del propietario, la imagen desaparecía y volvía a aparecer en la viña, hasta que el dueño decidió levantar una ermita en aquel lugar. Otras versiones cuentan que el agua se volvía roja al lavar la imagen, o que la familia Milans la guardó en un oratorio doméstico y ella regresó sola a la viña. La tradición también relaciona la cepa con la malvasía.

La historia documentada es distinta: según la Enciclopèdia Catalana, en el lugar ya había una iglesia, Santa Maria de Sitges, mencionada en un documento de finales del siglo XI o inicios del XII y de nuevo en 1174.

Las cuevas y sus tesoros

Junto a la carretera de Vilanova, cerca del mar, hay un grupo de pequeñas cuevas sin gran interés espeleológico que en Sitges se conocen simplemente como «les coves». La tradición las convirtió en la entrada de galerías inmensas que llegarían hasta Vilanova i la Geltrú, y Amades reunió a su alrededor varios relatos:

  • El hijo de un pescador se pierde en ellas mientras su padre trabaja con las redes y regresa cien años después, viejo y casi sin saber hablar su lengua.
  • Un tesoro, señalado por un anillo de oro clavado en una roca, espera al otro lado de un puente cubierto de musgo. Cuatro codiciosos que lo cruzaron cayeron al abismo y no se les volvió a ver. Otros relatos hablan de gigantes empotrados en las paredes que guardan las riquezas, y de que la noche de Sant Joan se pueden tomar si uno sale antes de medianoche.
  • Dos jóvenes que se disputaban a una rica heredera buscan una flor que solo brota en las cuevas la noche de Sant Joan. Solo uno sale con vida; se hace monje en Montserrat y, en agradecimiento, levanta una capilla a la Mare de Déu de Gràcia.
  • Por las cuevas se llegaría también a un mundo en miniatura bajo el mar, entre Sitges y las Baleares.

Sirenas y un candelabro protector

Otro grupo de leyendas tiene como escenario la costa del Garraf. Cuentan que en ella vivían sirenas que atraían a marineros y pescadores, los llevaban al fondo del mar y convertían a algunos en unos peces llamados fadrins. En una de estas historias, una sirena se peinaba en una playa de Sitges y un joven logró escapar de su hechizo comiendo pan y vino; según la ficha del inventario, los pescadores aún llevan pan y vino en las barcas como protección.

La protección también tiene forma de objeto: un candelabro de siete brazos, situado ante la Virgen del Vinyet, que según la tradición protege las barcas sitgetanas. Una de las historias cuenta que gente de Vilanova intentó robarlo y que el candelabro volvió solo a la ermita. Estas creencias enlazan con la devoción marinera que se describe en las fiestas marineras de Sitges.

Leyendas compartidas con los vecinos

Algunos relatos no son exclusivos de Sitges. En todo el Penedès circula la leyenda de unos pasadizos secretos que unirían el castillo de Olèrdola con las playas de Vilanova y Sitges; en la versión de Amades, los cristianos usan la mina para entrar por sorpresa en la fortaleza ocupada por los moros. Y en Sant Pere de Ribes se cuenta que en el mar frente a Sitges aparecieron unas campanas misteriosas que los sitgetanos no consiguieron sacar, y que unos bueyes de Ribes arrastraron sin esfuerzo hasta la iglesia de Sota-Ribes.

Cómo leer estas historias

Ninguno de estos relatos describe hechos comprobables, y la mayoría depende de una sola recopilación. Pero repiten temas que no son casuales en una villa costera: el mar que da y quita, la protección de la Virgen, los moros como figura del pasado lejano y el tesoro escondido. Leídas así, estas leyendas completan la historia documentada de Sitges.

Fuentes y lecturas

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